martes, 7 de febrero de 2017

Sobre el empleo de calidad

Después de unos meses acumulando pésimas noticias sobre los datos del paro en España, parece que últimamente empieza a aparecer alguna noticia un poco más esperanzadora. Cada vez que esto sucede, muchos medios de comunicación, partidos de la oposición y sindicatos resaltan que, si bien está bajando la cifra del paro o se está generando empleo, éste es precario. Así, mientras el partido del gobierno saca pecho por la bajada del paro, los demás menosprecian el dato por considerar que buena parte de los puestos generados son de baja calidad.

Me llama la atención el uso político que se hace del dato. Es cierto que el gobierno del PP hizo una reforma laboral importante en 2012 que fue criticada por toda la oposición, pero siempre me han surgido dudas sobre la capacidad real de un gobierno para crear empleo. ¿No son las empresas las que contratan en función de sus necesidades? Está claro que el gobierno legisla la forma de contratar, pero la decisión última es del empresario.

Por otro lado, también merece atención el término "precario". Hace unos años, los chavales de 25 años empezaban a trabajar en la construcción por un salario de 3.000 euros al mes. ¿Ese es el báremo? Posiblemente ni tanto ni tan poco. ¿Qué diferencia hay en el mercado laboral de aquella época con la actual? Entonces había mucha demanda y poca oferta de profesionales cualificados. Ahora sucede al contrario. Así que, por la ley de la oferta y la demanda, entonces el cliente que contrataba trabajo debía pagar mucho por él y ahora paga mucho menos. 

Si pensamos en determinados perfiles más demandados, como el sector IT, los profesionales siguen estando muy buscados y bien pagados (al menos en términos relativos)

Es imposible que la contratación deje de ser "precaria" hasta que la cifra de parados en el país sea más baja. Por tanto, aunque la situación actual dista mucho de la deseable, cualquier paso hacia la bajada de la tasa del paro debe ser motivo de celebración para el empleado medio, independientemente de las lecturas políticas que podamos o queramos hacer.

miércoles, 18 de enero de 2017

No, no puedes hacer todo lo que te propongas

Hace un tiempo hablamos sobre la zona de confort llevando la contraria a lo que dicen la mayoría de los gurús del management y de la gestión de personas.

Cada vez más, me sucede lo mismo con la idea de que debes superar tus límites y conseguirás todo lo que te propongas. A modo de ejemplo:
Es decir, si quiero batir el record del mundo de maraton a mi edad, debo invertir mis esfuerzos en hacerlo... hasta que me lesione, supongo.

Este tipo de frases son muy habituales en el contexto deportivo, pero cada vez más, directivos de algunas empresas las utilizan para "motivar" a sus empleados, a pesar de que se supone que saben que los objetivos deben ser realistas y alcanzables para ser motivadores.

Otro ejemplo:
Paremos (y nunca mejor dicho) un momento para analizar lo que relamente nos están diciendo: Si práctico running y pienso en parar porque me duele alguna parte del cuerpo o porque llevo una cantidad de kilómetros que no puedo asumir, lo que tengo que hacer es acelerar. ¿Quién ha escrito esto? ¿un fabricante de antiinflamatorios?

¿De verdad alguien se cree este tipo de frases? ¿alguien cree que la competitividad llevada al extremo nos hace mejores? 

Es evidente que sin un esfuerzo previo no hay recompensa. Sin formación, experiencia o compromiso no creceré profesionalmente, pero difícilmente con estos ingredientes podré conseguir todo lo que me proponga. De hecho, superados los 35 años ya no puedo ser deportista profesional, soldado o policia en muchos paises.

Es decir, el esfuerzo es un requisito imprescindible pero no suficiente para el éxito.

jueves, 29 de diciembre de 2016

¿Sirven para algo las referencias?

Estamos muy acostumbrados a pedir referencias profesionales de un candidato a las empresas en las que trabajó anteriormente. Esta suele ser una fuente más de datos que sirve para confirmar o clarificar aquellos aspectos que durante el proceso de selección no hayan quedado de todo claros. De hecho, la mayoría de consultorías de RRHH suelen incluir estas referencias en los informes que hacen de los candidatos.

Dentro del mundo 2.0 han ido apareciendo nuevos formatos de referencias y cada vez es más común encontrarlas en los perfiles de Linkedin.

Es algo muy habitual y aceptado, pero particularmente me generan dudas:
  • ¿A quién debemos pedir las referencias? Muchos entrevistadores piden al entrevistado el nombre y el teléfono de alguna persona que supervisara su trabajo anteriormente. Hace poco, una amiga me decía que ella solía dar el teléfono de su pareja para asegurarse de que las referencias siempre fueran impecables. Si alguien tuviera algo negativo que decir del candidato en una empresa determinada, ¿éste iba a ser tan tonto/a de darnos su contacto o buscaría a alguien con quien tuviera buena relación en la empresa?
  • En muchas empresas es habitual hacer una carta de recomendación totalmente impersonal afirmando que una persona formó parte de su plantilla durante un periodo de tiempo realizando sus tareas de "forma satisfactoria". Esto no significa que fuera bueno/a, sino que estuvo allí. Además, este tipo de cartas suelen entregarse sólo a los empleados que las piden para orientar su futura búsqueda de empleo y, al hacerlas, la empresa evita un posible conflicto por negarse a entregarla. 
  • Sobre las recomendaciones en Linkedin hay poco que decir. En la mayoría de casos son recíprocas, es decir, un peloteo mutuo. Incluso es cada vez más habitual la frase "eres más falso que una recomendación de Linkedin". Basta con tener un perfil creado para empezar a recibir "validaciones" de tus habilidades por parte de gente que ni te conoce ni te ha visto trabajar nunca.
  • ¿Miente el candidato/a o el jefe/a? Es cierto que un candidato puede mentir durante el proceso de selección, pero el jefe resentido porque un buen trabajador le abandonó/traicionó también puede hacerlo, ¿no? Si encontramos versiones opuestas, ¿por qué debemos creer a uno y no a otro? Si llamamos a una empresa de la competencia, ¿por qué deberían facilitarnos unas referencias válidas? ¿para vender menos y que nosotros vendamos más?
  • No todos los jefes son iguales, por lo que un jefe más exigente tenderá a dar peores referencias que uno que no lo sea, por lo que el proceso de selección pierde objetividad.
  • El paso del tiempo afecta a la memoria y, por lo tanto, a las referencias recibidas. ¿En serio alguien se acuerda de un empleado que estuvo 6 meses hace casi 10 años?
  • No todas las empresas facilitan referencias laborales, de manera que el proceso de selección pierde objetividad. ¿Qué sucede si un candidato sólo ha trabajado en una empresa grande durante mucho tiempo y ahora no se nos facilitan referencias? ¿Obviamos este punto para este candidato pero lo tenemos en cuenta para el resto?
Las referencias laborales son una herramienta más del proceso de selección, pero me atrevería a decir que, por diferentes motivos, tienen muy poca validez predictiva. Para mejorarla debemos:
  • Asegurarnos de quién es nuestro interlocutor y el cargo que ocupa en la empresa. Esta información debe ser contrastada. De hecho, si conseguimos hablar con el departamento de RRHH o con el jefe directo sin necesidad de pedir los datos al candidato, mucho mejor.
  • Valorar la implicación real de la persona que está facilitando las referencias. ¿Está cubriendo el expediente o nos está razonando su respuesta? Si nos piden que las pidamos por escrito y la respuesta llega de forma escueta, no hay lugar a dudas.
  • Intentar que nos pongan ejemplos que reafirmen lo que nos están diciendo, aunque esto no siempre es sencillo por la falta de tiempo. ("¿a qué se refiere con esto? ¿puede ponerme algún ejemplo?"

Sin embargo, cuando las referencias de una empresa concreta son negativas, éstas suelen prevalecer por encima de todos los datos obtenidos durante el proceso de selección. Valoremos cada caso en su justa medida y consideremos la fiabilidad de los datos obtenidos.

 Por cierto, en aquellos casos que sea posible, ¿por qué no pedir una carta de recomendación a un cliente?