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viernes, 16 de marzo de 2012

¿Mejor contratar personal sobrecualificado?

La actual situación económica hace que los procesos de selección hayan cambiado radicalmente. Hace pocos años las empresas tenían serias dificultades para encontrar personal y ahora sucede lo contrario. Como muestra, los portales de empleo ofrecían servicios para destacar las ofertas de trabajo y ahora ofrecen destacar currículums por un módico precio. Está claro que el paradigma ha cambiado y eso lleva a que en cualquier proceso de selección haya muchísimos candidatos, pero la duda sigue siendo la misma: ¿cuál de ellos es el mejor? 

Muchas empresas, sobretodo pequeñas y medianas, se sienten afortunadas porque están consiguiendo contratar perfiles muy cualificados para los puestos que tienen que desarrollar, en ocasiones demasiado. En España, el nivel de sobrecualificación es de un 31%, frente al 19% de la Unión Europea. ¿Es positivo contratar a alguien con mayor formación de la necesaria para un puesto de trabajo?

Llega el momento de plantearse las eternas preguntas del técnico/a de selección:
  • ¿quiere?
  • ¿puede?
  • ¿sabe?
Frente a la primera pregunta, en el caso de un perfil sobrecualificado, difícilmente podremos dar una respuesta contundente. ¿Quiere porque le gusta el trabajo y le atraen las condiciones o porque tiene que pagar una hipoteca? ¿Querrá también dentro de unos meses?



En la segunda y en la tercera cuestión no deberiamos tener problemas si la primera es realmente afirmativa. Pero en realidad, ¿puede o sabe más que alguien con un nivel formativo inferior? ¿Su formación le capacita realmente para el puesto a desarrollar? El sistema educativo en nuestro país deja bastante que desear en la aplicación práctica de los conocimientos adquiridos durante el período universitario. Si además buscamos a una persona que ha orientado su formación hacía otra rama profesional, el valor añadido es 0.

Supongamos que aceptamos que no hay problema en que dentro de un tiempo el candidato deje de querer el puesto y contratamos. En ese caso, deberemos plantearnos que pasará por la cabeza de alguien que se ha preparado durante mucho tiempo para hacer algo que ahora no puede hacer.

Es lógico pensar que hay gente realmente interesada en realizar un trabajo de inferior cualificación pero, considerando que la actitud es una pieza fundamental para la correcta adaptación a un puesto de trabajo, la sobrecualificación de un candidato no garantiza el éxito por sí misma.

Finalizo este post con una frase de Marcos Urarte: "Contratamos por el talento y despedimos por el talante". Cierto, como la vida misma.

viernes, 9 de marzo de 2012

La Reforma Laboral y su principal problema para el trabajador

Sobre la reforma laboral ya se ha dicho y escrito muchísimo. Para unos es la panacea que nos sacará de la crisis. Para otros todavía nos hundirá mucho más. Yo sigo preguntándome cuando entenderemos que de la crisis tendremos que salir nosotros solitos. 

En cualquier caso el tiempo dará o quitará razones, pero mientras eso pasa, los analistas dicen que es una reforma que acerca nuestra legislación laboral a un modelo más europeo, sobretodo por el aumento de la flexibilidad que otorga al empresario para contratar y para despedir. Parece que esto hace que el mercado sea más exigente con los trabajadores, que deberán mantener altos niveles de competitividad en toda su trayectoria laboral para no ser sustituidos por otros empleados mejor cualificados. Esto parece una ventaja para los trabajadores más jóvenes y con talento. En cualquier caso, es necesario que se establezca un sistema de formación continua realmente eficaz para trabajadores y desempleados. Aquí ya podemos encontrar alguna diferencia con otros países europeos que no se ha solventado. 



Efectivamente, la reforma laboral supone un aumento importante de la flexibilidad laboral: ampliación de las causas para un despido objetivo, reducción del coste del despido improcedente, desaparición de los salarios de trámite, etc. Sin embargo, el aumento de la inseguridad para el trabajador no viene compensado de ninguna manera. En líneas generales, en España no existe suficiente formación continua para que los trabajadores puedan adaptarse a nuevos métodos de trabajo que fomenten la competitividad empresarial. La reinserción laboral de determinados perfiles profesionales sigue sonando a utopía en nuestro país.

En definitiva, el mayor beneficio para el empresario es el aumento de la competitividad. El mayor beneficio para el trabajador es que premia el talento y el esfuerzo. El mayor problema para el empleado es la necesidad de reciclaje constante para no quedarse fuera del mercado laboral. Frente a este problema queda plantearse en cada caso si la formación del trabajador es responsabilidad de la empresa o del propio trabajador. Personalmente, creo que la excusa de atribuir toda la responsabilidad a la empresa cada vez tiene menos sentido.



5 dudas razonables sobre la marca personal 2.0

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