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miércoles, 5 de julio de 2017

2 muestras de paternalismo en el mercado laboral

En el argot de los departamentos de RRHH abundan conceptos que presuponen la importancia y la madurez del empleado. Hablamos de delegar, de talento, de liderazgo... Son términos con los que presuponen a empleados capaces de desarrollar su potencial de manera autónoma. Sin embargo, en este contexto hay hechos que chirrían. Veamos dos muestras claras de cómo la mayoría de empresas siguen tratando a sus empleados como personas inmaduras e incapaces de gestionar:
  • Las pagas extraordinarias. La mayoría de empresas cuenta con dos pagas extras, una en verano y otra en la época navideña. ¡Seguimos perpetuando una costumbre que nació en 1940! Para algunos es ideal, ya que permite afrontar los gastos de las vacaciones de verano y los de los regalos de Navidad. Algo que nació como un parche del franquismo, se ha perpetuado para hacer frente a las dos épocas con más gastos del año, ya que se presupone que el empleado es incapaz de gestionar sus ingresos mensuales. Mientras, lo que realmente sucede es que el empleado está haciendo un préstamo a su empresa con un tipo de interés del 0%. Por cierto, ¿por qué las seguimos llamando extraordinarias si son una parte más de la retribución del trabajador?
  • La cesta de Navidad. ¿Qué sentido tiene? ¿Es el empresario quien debe decidir por el empleado lo que éste va a poner en la mesa durante las fiestas navideñas? Es como si a todos los trabajadores de una empresa les tuviera que gustar el mismo tipo de vino y de jamón...

Son sólo dos muestras, pero en cada empresa podemos encontrar más. Lo curioso es que es un círculo que se retroalimenta, ya que la experiencia me dice que es cierto que muchos empleados no son capaces de gestionar sus ingresos y constantemente tienen que estar pidiendo anticipos a la empresa para hacer frente a cualquier gasto extraordinario que pueda llegar. 

Sólo hay una fórmula para que el empleado sea responsable: dar autonomía y exigir responsabilidad. Al fin y al cabo, la gestión de personas se resume en cuidar y exigir.

#RRHH y la gestión de la felicidad

Debo reconocerlo: alucino al ver cómo, algunas veces, desde Recursos Humanos vendemos humo. Todavía me sorprende más cuando vendemos mentir...